Juegos · Juego 7
Cuatro cuadras
Te mudaste a Morondanga hace tres días. Tenés un contrato firmado por vos a nombre de alguien que no sos, un departamento amueblado que estaba vacío, y ningún recuerdo anterior a bajarte del colectivo en la esquina. Desde que llegaste, al barrio le empiezan a faltar cosas. Y el barrio tiene muy claro quién fue.
Barrio de Morondanga · de marzo del 94 a enero del 95
Cuatro cuadras
El barrio no se abre con objetos: se abre con lo que averiguás. Cada cosa que te cuentan se te anota en la libreta, y ese tema se lo podés preguntar a cualquiera. La libreta es lo único que tenés, acá arriba y allá abajo.
Suspenso. A partir del tercer capítulo hay un lugar oscuro y algo que te persigue. No hay sangre ni muertes en pantalla, pero se pasa mal a propósito.
Flechas o WASD para caminar · J o espacio para hablar y leer · I para abrir la libreta · K para la linterna. En celular hay botones, y también podés tocar el lugar al que querés ir. Tiene sonido: se saca con M.
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Fin
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Flechas para caminar. J para hablar con quien tengas enfrente.
Lo que sabés
Todo lo que averiguás se anota acá y también adentro del juego, con I. Cada tema anotado se le puede preguntar a cualquiera: la gracia está en acertarle a quién.
Lo que llevás encima
Los temas
Cómo se juega
- El barrio no se abre con objetos: se abre con lo que averiguás. Cada dato nuevo es un tema, y el tema se le pregunta a la gente.
- El día va en cuatro bloques —mañana, siesta, tarde y noche— y cada uno tiene seis acciones. Caminar y mirar no cuesta nada; preguntar y revisar, sí.
- El barrio cambia en cada bloque. El ferretero sólo está a la mañana, el club abre a la tarde y a la siesta no hay nadie en la calle.
- Son seis capítulos repartidos en un año: marzo, mayo, julio, septiembre, noviembre y enero. Entre uno y otro el barrio se pudre un poco más, y los que te saludaban dejan de saludarte.
- Desde julio se puede bajar por la grieta del baldío. Abajo es el mismo barrio dado vuelta: no hay nadie a quien preguntarle, la linterna es lo único que alumbra, y hay tres cosas dando vueltas con una regla cada una.
- Abajo se te llena la cabeza. Cuando se llena no te morís: seguís caminando y el que camina ya no sos vos. Te despertás arriba con dos hojas menos en la libreta, y eso hay que volver a averiguarlo.
Morondanga y sus vecinos son inventados. El barrio, no: es todos los barrios en los que alguien te dice «preguntale a la del segundo, que ésa sabe», y también todos los barrios en los que, cuando falta algo, el primero que miran es el que llegó último.