Juegos · Club de ocultismo · Caso 3 de 6

El que se sienta atrás

Segundo año B tiene veintinueve alumnos y treinta bancos. El del fondo, contra la ventana, está siempre tibio, y nadie del curso se sienta ahí ni sabe decir por qué.

La regla es una sola y el juego entero sale de ahí: por la cámara lo ves y no se mueve; a ojo no lo ves, y él sí te ve a vos. Con la cámara levantada caminás a la mitad, gasta batería, y se congela sólo lo que tenés adentro del visor: lo que quedó afuera sigue viniendo. Con la cámara baja andás rápido y estás ciego.

Las tres reglas

El que te busca viene hacia vos y es el único que te puede agarrar. El que da vueltas camina lo suyo y no le importás: si no vas, no se filma. El que se corre se aleja cuando lo dejás de mirar y hay que arrinconarlo.

Por qué no sirve esperar

Quedarse en la puerta con la cámara arriba esperando que vengan solos no gana ninguna de las cinco noches. Dos de las tres reglas no vienen nunca, y acá las hileras de bancos te cortan la vista cada dos baldosas: el visor casi nunca te alcanza para ver el aula entera.

El dedo de Juji

Adentro del banco treinta, el que está tibio, hay un dedo. Es de Juji, el compañero que se corrompió, y hace lo que hace un dedo suyo: caminás rápido aunque tengas la cámara levantada y el visor llega mucho más lejos, pero los que te buscan también van más rápido. Por eso se lleva o se deja antes de cada noche. Es lo único del club que puede hacerte la noche más difícil.

La batería

Gasta sólo levantada. Se puede caminar todo con la cámara arriba y se llega, pero justo: no perdona ni una vuelta de más. Bajarla para ir de un lado a otro es lo que te deja margen.

El zumbido

La cámara hace ruido cuando hay algo cerca, aunque la tengas baja. Es lo único que tenés a ciegas, y sin eso perder no sería culpa tuya.

Se camina con las flechas o W A S D, C levanta y baja la cámara, y Q y E giran sin caminar. También se puede tocar. Lo que filmes queda en el cuaderno del club, que es de los seis casos, y terminar éste te deja el visor más ancho y a Pau para los otros cinco. Se puede jugar sin haber hecho los otros.